Cómo se hace para no pensar,
para matar ideas y su fermento,
cómo se hace para exterminar,
los pensamientos del infierno,
cómo se hace para separar,
mi cabeza del resto del cuerpo,
mísero habitáculo podrido,
recipiente apestoso e infesto...
La esperanza dónde anida,
en la mente o en el pecho,
sus raíces dónde se extienden,
si es en la razón, no entiendo,
sólo con azúcares de lanzas,
está hoy mi viciado cerebro;
si su bendito lugar es el corazón,
está viva mi ilusión en el cielo...
Mi conciencia, con tu verdad,
no tiene inmediato consuelo,
pero mi entrega es sacrosanta,
vive y crece en tu adorado suelo,
y en mi alma tuya, que está llena,
por Vos Señor y tu amor eterno,
mi felicidad es y será tu felicidad,
nada ni nadie, matará lo que siento...
ålgåmå®înå
octubre de 2006











